¿Existe una tarifa fija para una urgencia?
No.
Y quien te cierre un precio por teléfono sin saber qué se va a encontrar no está siendo del todo claro contigo. El típico anuncio de «aperturas a precio de saldo» es un reclamo, y casi nunca coincide con lo que pasa de verdad cuando suena el móvil a las tres de la mañana.
El precio de un servicio 24 horas se forma sumando varias piezas. No se parece en nada abrir la puerta de un portal que se cerró de un portazo un martes a mediodía y pelearse en la madrugada de un domingo con una cerradura de seguridad que tiene la llave rota dentro. Ni el tiempo ni el material son los mismos.
Por eso preferimos explicar de qué depende el presupuesto antes de dar ninguna cifra. Vamos por partes.
Cómo se compone una factura de urgencia
Cuando pasamos una factura, el número no sale de la nada. Hay costes fijos y otros que cambian con cada aviso.
El desplazamiento
Atender avisos en Alcalá de Henares a cualquier hora obliga a tener el coche cargado con todo el material y listo para salir. El desplazamiento no es solo gasolina. Es estar disponible al momento y el tiempo que tardamos en plantarnos en tu puerta, tanto si vives en el centro como en El Val o en La Garena.
La franja horaria: no es lo mismo a las 11 que a las 3
Seguramente es lo que más encarece un servicio. Las tarifas van por tramos. En horario laboral, que suele ir de 8 de la mañana a 8 de la tarde en días laborables, se aplica el precio base. Fuera de esa franja entra la tarifa de urgencia, de nocturnidad o de festivo.
Un aviso un sábado por la noche o el día de Navidad siempre costará más que uno un miércoles por la mañana. Estar disponible a cualquier hora tiene un precio.
El trabajo en sí (la mano de obra)
Aquí es donde más varía la cosa. Lo complicada que sea la apertura marca el tiempo y la técnica que vamos a necesitar.
- Apertura simple (resbalón): te has dejado las llaves dentro y la puerta se ha cerrado de golpe. Es la intervención más rápida y, por lo general, no hay que romper nada.
- Apertura con llaves echadas: aquí la cosa cambia. Si la cerradura tiene dadas las vueltas, el trabajo se complica, pide herramientas específicas y lleva más tiempo.
- Cerradura forzada o averiada: si el bombín está manipulado o tiene la llave partida dentro, puede que toque hacer una apertura destructiva. Es decir, romper el bombín para poder abrir.
El material, si hace falta
En muchas aperturas por resbalón no gastamos ni una pieza: se abre la puerta y listo. Otra cosa es cuando ha habido que forzar el bombín o ya venía roto, porque entonces hay que poner uno nuevo. Y ahí el precio baila mucho según la calidad. Un cilindro de serreta básico no tiene nada que ver con uno de seguridad antibumping y antitaladro, con llave incopiable, de marcas como TESA, Lince o KABA. Ya puestos a cambiarlo, siempre recomendamos aprovechar para ganar seguridad.
Lo que encarece un servicio (y a veces se puede evitar)
Hay situaciones que complican la apertura y, con ella, la factura. Unas no tienen remedio. Otras sí.
El error que más nos encontramos es intentar abrir por tu cuenta. Meter un alambre o forzar la llave suele terminar con el bombín destrozado o con la llave partida dentro, y lo que iba a ser una apertura limpia acaba exigiendo romper y sustituir piezas.
También pesa el tipo de puerta. Una blindada, y sobre todo una acorazada con un buen escudo de seguridad, da bastante más trabajo que una de madera sencilla. Están hechas para resistir, y eso se nota en el tiempo que hay que dedicarle.
Horquillas de precios orientativos en Alcalá
Para que te hagas una idea, estas son las horquillas habituales. Insistimos: son precios orientativos y no vinculantes, porque no hay dos puertas iguales.
- Apertura simple (resbalón) en horario laboral: suele moverse entre 70 € y 120 €.
- Apertura simple en horario nocturno o festivo: la misma situación puede ir de 120 € a 180 €.
- Apertura de seguridad (llaves echadas) o bombín roto en horario laboral: entre 120 € y 200 €, sin contar el material.
- Apertura de seguridad en horario nocturno o festivo: es el caso más caro y queda por encima de la anterior, según lo complicada que salga la apertura.
Todos estos precios son orientativos y no vinculantes: el importe definitivo depende de lo que nos encontremos al llegar.
Desconfía de las ofertas de chollo. Casi siempre son un gancho. Después aparecen los suplementos por «urgencia» o por «material defectuoso», y la factura se dispara.
Antes de llamar: qué información tener a mano
Para darte por teléfono un presupuesto lo más ajustado posible, nos ayuda mucho que tengas claro lo siguiente:
- ¿Qué ha pasado exactamente? ¿Te has dejado las llaves dentro? ¿Las has perdido? ¿Se ha roto la llave en la cerradura? ¿No gira?
- ¿Está la llave echada o solo el resbalón? Es la pregunta clave para saber lo complicada que va a ser la apertura.
- ¿Qué tipo de puerta es? Si no lo tienes claro, basta con decir si es de madera, blindada (con una chapa metálica por dentro) o acorazada (estructura de acero). Una foto por WhatsApp nos ahorra muchas preguntas.
- Tu dirección. Para calcular cuánto tardamos en llegar.
Con esos datos, un cerrajero serio puede darte una estimación bastante fiable de lo que vas a pagar. Si no te la da, sigue buscando.